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Niñ@s con diabetes

CUÁL DEBE SER LA ACTUACIÓN DE LOS PADRES EN LAS DIFERENTES EDADES DE SUS HIJOS CON DIABETES?

Como cualquier otra enfermedad la aproximación al tratamiento y el manejo de la diabetes varía con la edad del paciente:

En la etapa pre-escolar el manejo de la diabetes lo van a hacer sus padres, es decir que trataremos con un adulto, eso sí, con un adulto a cuyo hijo le han diagnosticado una enfermedad potencialmente grave y que en el momento actual es para toda la vida. En esta etapa sigue sorprendiendo lo poco que tarda un niño de 2 años en aceptar sin ningún problema, al cabo de 2 ó 3 días, la pauta diaria de inyección de insulina y de controles glucémicos. No sucede así con lo padres, éstos tardarán semanas o meses en superar esta faceta tan dura como es administrar varias dosis de insulina al día a tu hijo. Afortunadamente con el tiempo todo se supera y esto pasa a ser la actividad cotidiana de la familia.

“La administración de insulina o la realización de controles, no deben negociarse, ni darle ningún premio por hacerlo, de hacerlo así, entraríamos en una dinámica muy peligrosa, pues el niño que es muy listo utilizará la diabetes para hacer chantaje a sus padres”.

Otro problema en esta edad es el ritmo de las comidas, pues se alternan los días donde comen mucho con otros donde apenas lo hacen, esto obliga a los padres a controlar bien la ingesta y a saber adaptar la pauta de insulina a la cantidad de hidratos de carbono que ha ingerido el niño. Afortunadamente, gracias a la disponibilidad de las insulinas de acción rápida, esto lo podemos llevar acabo sin problemas, es decir, ajustamos la insulina a la ingesta de hidratos de carbono. A esta edad el gran problema lo constituyen las hipoglucemias, se ven agravada por el hecho de que el niño no las va a manifestar como tales, no nos va a decir que está bajo. Con el tiempo los padres aprenden a diferenciar como sutiles alteraciones del carácter pueden ser consecuencia de una hipoglucemia.

Pasados los 4 – 5 años, entramos en una fase donde la diabetes es más fácil de manejar. El niño ya nos manifiesta si tiene una hipoglucemia, él mismos puede intervenir. Es una fase relativamente buena, pues el niño sigue las instrucciones de los padres, no engaña, la familia es el núcleo de su vida, y sigue las pautas de tratamiento sin mayores problemas. “El debut de la diabetes en esta fase de la vida es relativamente sencillo, al niño le costará adaptarse un poco más que al lactante, sin embargo lo hace pronto”. En los padres el proceso será similar al del lactante.

Todo esto cambiará un poco al entrar en la siguiente fase: la adolescencia, el niño ya no es un niño, quiere y aspira a ser independiente, la familia ya no es el núcleo de su vida, que pasa a ser el círculo de sus amistades y sin embargo él se ve diferente, necesita administrarse insulina a determinadas horas, le guste o no, tiene que hacerse controles de glucemia, etc. Todo esto da pie a rebeliones, protestas, a un empeoramiento de la relación con los padres, negación de la enfermedad y a falsificar los controles o no ponerse la insulina como la tenía pautada…. El paso de la adolescencia es complicado para cualquier familiar, la existencia de una enfermedad crónica como la diabetes lo hace aún más difícil. La clave es: paciencia, paciencia, paciencia y pensar que esto es temporal, finalmente se superará.

Si los padres no pierden su papel, con el tiempo mejorará la situación y volveremos a la situación inicial, es decir, que el paciente vuelve a estar integrado en la dinámica familiar.

No es infrecuente que la relación familiar durante esta época sea tan difícil que se desestructura el vínculo familiar y luego pasen años antes de que vuelva a recuperarse, esto suele llevar asociado un periodo de mal control de la diabetes. En esta época también puede ser difícil la relación del adolescente con el médico, pues en el fondo este no es más que un adulto que le está imponiendo una serie de medidas que no le gustan. En la mayoría de los casos, con el tiempo y paciencia el adolescente acaba aceptando la enfermedad y mejora la relación familiar y con el médico.

 

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